Familia
[ 25 diciembre, 2021 by Verae 0 Comments ]

Celebrar lejos de casa

Hace muchos años, cuando vivía en Mallorca, trabajé en un proyecto en el que cada sábado hacíamos actividades infantiles en un espacio en el cual concurrían niños extranjeros con sus familias. Era un lugar abierto, con pocos servicios, pero con el espíritu festivo de la gente latinoamericana que va a escuchar música, tomarse unas cervecitas y saborear su comida típica.

Desde una visión hiper-crítica, en cierto modo era un espacio cedido por el Ayuntamiento para evitar que esta forma de ocio, tan poco común en Mallorca, invadiera Palma, que es una ciudad muy señorita. Desde una visión más nostálgica, era una forma en la que por unas horas olvidas que vives fuera de tu país y te dejas invadir por el olor a carbón, la melodía de la música tropical y te sientas en unas sillas viejas a compartir con tu gente. Ambas visiones se complementan y generan un espacio de encuentro… y los niños corrían de aquí para allá, pasando un sábado latino en Palma..

Nuestras actividades se centraban en conectarlos con ambas vivencias: la de ser de un país con costumbres y tradiciones propias y aprender a vivir y querer este otro país en el que están creciendo.

Sábado a sábado venían casi siempre los mismos niños, con su energía infantil arrolladora. En cuanto me veían llegar, se acercaban a preguntarme “¿qué haremos hoy?”. ¡Y hubo un sábado en el que tocaba fiesta!

Una de nuestras niñas había cumplido 6 años y su madre trajo una tarta para apagar las velitas y compartir con otros niños. Fue especial, pintamos caritas y cantamos cumpleaños. Repartimos una torta pequeña entre niños que se reproducían y repetían… y como pasa en nuestros países, ¡alcanzó para todos!

Fue también especial para mí, que esa semana cumplía 34 primaveras (de esto hace ya más de 10 años). Las primeras 30 las celebré rodeada de gente, de familia, de amigos, propios y ajenos. Los últimos años había celebrado mi cumpleaños lejos de casa y acabó siendo muy melancólico. Sí, había amor, regalos, tarta y nuevos amigos… ¡pero me faltaba mi gente!

Ese cumpleaños me pilló preparada. Ya sabía qué hacer y qué esperar. Ya sabía que en España es el cumpleañero quien invita o propone una tarta a sus compañeros de trabajo, que nadie vendrá a casa a celebrar sin ser invitado expresamente. También sabía que para manejar mi melancolía debía preparar lo que deseaba hacer y hacerlo sin más!. Por supuesto la aparición de las redes sociales hacían que el cariño pudiera llegar fácilmente.

De esta manera empezó mi cumpleaños: preparada! Pero pasó algo inesperado y feliz: al momento de apagar las velitas, estando en casa solamente nosotros cuatro, en esta pequeña familia que somos, empezamos a cantar “Ay! que noche tan preciosa” (la tradicional canción venezolana de cumpleaños). Como no podía ser de otra manera, me dio melancolía, nostalgia, se me arrugó el corazoncito, y entonces pasó: Victoria empezó a aplaudir y a bailar! Y esa alegría metida en sus 11 kilitos me llenó por completo.

Cualquier celebración fuera de mi país de origen se me hace más llevadera cuando elijo conscientemente qué deseo hacer, con una mezcla única que se crea en familia y liberada de pesadas expectativas sobre lo que debería ser/hacer o tener. Pero eso no es todo, mis hijos me enseñaron que celebrar lejos de casa es realmente feliz cuando nos dejamos tocar por la alegría de los que nos rodean aquí y ahora.

Esa niña que celebró su sexto cumpleaños con sus amigos de aquí, estaba contenta y permitió a sus amigos recordar cómo celebraban ellos en sus países y empezar a pensar cómo quieren celebrar aquí. ¿Será una mezcla de caritas pintadas con piñata y ennsaimada? No lo sabemos. Pero será aquí, en el lugar en el que sus padres trabajan para darles un futuro mejor, y haciendo una mezcla de tradiciones que les permitiran vivir la alegría sin sentir que “algo les falta”.

 

Aquí van algunas recomendaciones sobre cómo hacer llevaderas las fiestas, celebraciones y momentos importantes…

  1.  Ya sea un cumpleaños, un aniversario o la Navidad, cualquier día que consideremos especial, no lo dejemos pasar por debajo de la mesa. Evitarlo no hará que desaparezca. Esto es especialmente importante cuando implica a niños.
  2. Encontremos una nueva forma para hacer presente ese día: esa forma dependerá de cada persona y la situación en la que viva. Lo importante es no forzar las cosas para tratar de hacer “lo mismo”. Es una nueva manera de celebrar: tarta, comida típica, un paseo, etc…
  3. Preguntemos que hace la gente del país de acogida para celebrar eventos similares. Nos sorprenderá descubrir las semejanzas y diferencias. También nos permitirá saber qué espera la gente de nosotros ese día. Conocer las expectativas y expresar las nuestras ahorra muchos disgustos. En España, por ejemplo, es el cumpleañero el que invita a sus amigos cuando salen a celebrar. Imagínese que no lo sabe y se encuentra con que todos esperan que Ud. pague una noche de fiesta!
  4. Comuníquese con sus seres queridos ese día, si así lo desea. Haga el tiempo para ello para que esa llamada no impida su conexión luego con el presente y con las personas o situaciones del aquí y ahora.
  5. Sea coherente: si desea compañía, búsquela y si prefiere estar en soledad o con pocas personas, evite aceptar invitaciones por compromiso.
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